Rentabilidad bruta y neta, cashflow mensual y retorno de tu vivienda.
La rentabilidad bruta es el alquiler anual entre el precio de compra. La neta descuenta gastos (IBI, comunidad, seguro, mantenimiento, vacíos) e impuestos, y es la que se compara con otras inversiones.
Depende de la zona y del riesgo, pero una neta por encima del 4–5 % se suele considerar razonable.